Serenidad e irritación

Alberto Giacometti (1901- 1966) Jaula (1950)

¿Puede extrañar que la prisión se asemeje a las fábricas, a las escuelas, a los cuarteles, a los hospitales, todos los cuales se asemejan a las prisiones?
Michel Foucault

La serenidad es el gran y verdadero antídoto contra la angustia y el temor, y hoy, la habitación del hombre debe propiciarla. ... Al arquitecto le toca anunciar en su obra el evangelio de la serenidad.

Luis Barragán

El constreñimiento y la confinación irritan, mientras que sólo una adecuada, y digna y decorosa holgura nos asegura el arropamiento sereno.
Sólo es posible acaso entender las emociones al habitar los lugares entendiendo ciertos pares antagónicos, tales como la serenidad anhelada en oposición correlativa a la irritación de la que se rehúye.
El punto crítico parece radicar en esa adecuada, digna y decorosa holgura en el lugar habitado. Quiere la propia condición humana que un mismo ámbito físico suscite tanto la confortación física y moral del amparo como la suprema aflicción de la privación de libertad.

Porque las emociones del habitar no se restringen a las puras y abstractas condiciones espaciales, sino que siempre son asunto de vida humana palpitante en los lugares.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario