Plumas ajenas: Manuel Delgado

No es casual que el lenguaje cibernético haya otorgado un protagonismo central a la noción de sitio. En efecto, el situs es, a diferencia del status o del locus, la esfera socioinstitucional en que se realiza, cuanto menos conceptualmente, el sueño imposible de un ámbito del todo igualitario, en el que los copresentes pueden compartir una misma orientación práctica momentánea en función de expectativas instrumentales inmediatas. Goffman, a lo largo de su obra, ofrece el ejemplo de los ascensores, vestíbulos, puestos de prensa, máquinas expendedoras, barras de bar..., terrenos en que se produce una formalidad compartida y consensuada que afirma no tener en cuenta ningún otro dato que no sea el que los copresentes expliciten, y en que se soslaya cuál es el lugar que cada cual ocupa realmente en una estructura social por lo demás asimétrica e inigualitaria. Se produce en estos contextos el sueño ideal de la clase media, que es el de un ámbito de relación en que las diferencias sociales han sido abolidas y se produce la epifanía de una sociedad momentáneamente igualitaria y equitativa, en que cada uno es juzgado a partir del papel que asume voluntariamente en el curso mismo de la interacción. El modelo para el chat es, una vez más, el de las charlas ocasionales e intrascendentes en el bar, mientras se aguarda en cualquier vestíbulo o en el transcurso de un desplazamiento en coche, por ejemplo.

Artículo completo en:
http://manueldelgadoruiz.blogspot.com/2013/08/sociabilidades-puras-en-espacios.html

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