La arquitectura concebida como un vaciado de la vida misma

George Segal (1924- 2000) Bailarinas (1971)

La blancura [de la escultura en yeso] me intriga porque evoca una espiritualidad desencarnada, permaneciendo sin embargo inseparable de los detalles carnales y corporales del personaje (...)
George Segal
Hay en las esculturas de George Segal una tensión peculiarmente lograda entre el realismo naturalista del vaciado y la espiritualización del resultado de la operación.
En cierta forma es una cualidad intrigante que mucho me gustaría a mí poder producir en la obra arquitectónica. Una obediencia respetuosa de las coreografías del cuerpo y una sublimación proyectada y construida de su propio lugar.

Porque me conmueve peculiarmente la danza de la vida y quisiera que toda ella quedara muy cuidadosamente amparada en su presencia y desarrollo.

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