Demanda de una antropología del cuerpo (II)

George Segal (1924- 2000) La cortina (1974)

¿Cómo es que las cosas de vivir encuentran su lugar?
Es el cuerpo el que las dispone, ordena y confiere significado. El cuerpo es un dispositivo superior que implementa los objetos en tanto cosas de vivir. Si la ventana es algo más que una simple ausencia de muro, si a través de ella todo un mundo tiene su peculiar epifanía, es por obra del cuerpo que allí se asoma.
Merced a las peculiaridades de la estructura y funcionamiento del cuerpo, las cosas se ordenan, suceden y operan. Es al cuerpo que una ventana le es útil, como determinación fundamental.

En definitiva, es por obra del cuerpo que la ventana porta, con toda su plenitud el significado que sólo las personas pueden conferirle a justo título. Y quien observa esto de la ventana no puede soslayar que toda la arquitectura le sigue.

Aisthesis arquitectónica con el concurso de Juhani Pallasmaa (VIII)


Michelangelo Buonarotti, Moisés

Levin señala la vía autónoma y la agresividad de la vista y "los fantasmas de la regla patriarcal" que rondan nuestra cultura ocularcentrista: "La voluntad de poder en la visión es muy fuerte. Existe una tendencia muy sólida de la vista a captar y a fijar, a cosificar y a totalizar: una tendencia a dominar, asegurar y controlar que, con el tiempo, dado que se ha promovido ampliamente, ha asumido cierta hegemonía indiscutible sobre nuestra cultura y su discurso filosófico, estableciendo una metafísica ocularcentrista de la presencia al mantener la racionalidad instrumental de nuestra cultura y el carácter tecnológico de nuestra sociedad".
Pallasmaa, 2005

Resultan interesantes estas observaciones. Pero es necesario reparar que el poder se ejerce con el concurso de todos los sentidos.
En definitiva, si bien es importante reflexionar sobre cómo la mirada se inviste y ejerce la potencia del poderoso, no es menos trascendente considerar que son todos los sentidos los que se involucran tanto en el ejercicio del poder, como en los efectos de la dominación sobre los subyugados.
Estas consideraciones abren una amplia perspectiva que deberá ser objeto de un examen prolijo y arduo.

Urbanización sin ciudad como patología del habitar (II)

Levittown

En las últimas décadas se han acelerado las formas de urbanización extensiva, dispersa, fragmentada, segregadora y atomizadora. Esa es la urbanización sin ciudad que no sólo se da en los entornos periféricos de la ciudad, sino que también afecta a la ciudad compacta con zonas marginales, enclaves elitistas, rupturas del tejido físico por medio de infraestructuras, murallas físicas y simbólicas.

Jordi Borja, 2016

En el trasfondo de la idea dominante de urbanización hay una lógica de la agregación, opuesta a la lógica inherente al desarrollo urbano, en sentido adecuado.
La lógica de la agregación es un burdo razonamiento que ve originarse una calidad urbana en la suma simple de unidades construidas. Nadie diría que dos casas forman un villorrio, pero ya unas quince... A esta lógica le es extraño el reparar que lo urbano configura una estructura compleja de interacciones, intercambios y complementaciones que suponen un carácter de estructura y sistema que es mucho más rico que la suma simple de sus partes.

Por eso, una urbanización que opera con una lógica de la pura y simplificada agregación no resulta en una ciudad, sino en su dispersión.

Apuntes de viaje (VII) Las regiones mágicas en el Jardín


Parco dei Principi, Sorrento

Nos gusta viajar por el mundo visitando ciertos jardines.
En ellos siempre encontramos una región mágica, un punto especial del lugar en donde resplandece tenuemente una forma de expectación, una zona de especial sensibilización. En esta ocasión apenas si registramos esta emoción profunda e inenarrable en el Parco dei Principi, en Sorrento, lugar por demás fascinante. Pues en este banco parece estarse esperando al que sea en verdad digno de sentarse a la sombra del árbol de la memoria. Aquella sombra, a la que queremos siempre volver.
Nosotros no nos atrevimos a otra cosa que documentar la circunstancia, en beneficio de aquellos que siguen escrutando en las penumbras del mundo, vehementes y atónitos, el Aleph.

Por una estética protagonizada por la piel y su tacto

Constantin Brâncuși (1876 – 1957) La señorita Pogany (1913)

Las estéticas históricas se han fundado ya en el cultivo del sentido de la vista, ya en desarrollo de las habilidades del oído, sin olvidar, por otra parte, el sentido del gusto. Creo que ha llegado el momento de abordar una estética de la piel y el tacto.
Se trataría de una estética que, antes de generar una distancia contemplativa entre el sujeto y su objeto, se aplicara al contacto íntimo, a la interacción concreta, al conocimiento de primera mano, como suele decirse.
Se trataría de una estética de la implicación del sujeto, de una participación mutua entre el sujeto y su objeto, efecto y resultado de una apropiación manipuladora, de una consideración fundamental, producto de un interés y atención directa y manifiesta.
Se trataría de una estética que abordaría las sensaciones más primitivas del ser humano. Y estas sensaciones más primitivas, por serlo, podrían tener la autenticidad propia de las vivencias genuinas, inmediatas.

Quizá resultara más pertinente esta estética para indagar en la propia estética arquitectónica.

Demanda de una antropología del cuerpo (I)

George Segal (1924- 2000) Pareja en dos asientos (1985)

El cuerpo es un tema que se presta especialmente para el análisis antropológico ya que pertenece, por derecho propio, a la cepa de identidad del hombre. Sin el cuerpo, que le proporciona un rostro, el hombre no existiría. Vivir consiste en reducir continuamente el mundo al cuerpo, a través de lo simbólico que éste encarna
Le Breton, 1990

A la Teoría del Habitar le favorece especialmente la constitución y desarrollo de una antropología del cuerpo.
Todo ritual recurrente del habitar comienza por constituir un gesto del cuerpo. Es que el cuerpo es la causa eficiente de todo ritual. Y nuestra existencia es una sucesión de recurrentes rituales en los que sentamos plaza en los lugares, los ocupamos y le conferimos forma, significado y sentido.

Somos quienes somos con la interposición de nuestro cuerpo en los sitios volviéndolos lugares plenos de identidad.

La voz de los habitantes

Es necesario, acuciante, insoslayable; debe escucharse la voz de los habitantes.
No sólo se trata de registrar requerimientos, se trata de indagar a fondo en el deseo, en la memoria, en los afectos y en la propia sabiduría del cuerpo.
Para ello, debe tenerse paciencia y método.

Porque es en el fondo del alma en donde reside la clave de cualquier proyecto de lugar para habitar.

La arquitectura concebida como un vaciado de la vida misma

George Segal (1924- 2000) Bailarinas (1971)

La blancura [de la escultura en yeso] me intriga porque evoca una espiritualidad desencarnada, permaneciendo sin embargo inseparable de los detalles carnales y corporales del personaje (...)
George Segal
Hay en las esculturas de George Segal una tensión peculiarmente lograda entre el realismo naturalista del vaciado y la espiritualización del resultado de la operación.
En cierta forma es una cualidad intrigante que mucho me gustaría a mí poder producir en la obra arquitectónica. Una obediencia respetuosa de las coreografías del cuerpo y una sublimación proyectada y construida de su propio lugar.

Porque me conmueve peculiarmente la danza de la vida y quisiera que toda ella quedara muy cuidadosamente amparada en su presencia y desarrollo.

Aisthesis arquitectónica con el concurso de Juhani Pallasmaa (VII)


Fotograma del film Un perro andaluz (1929) de Luis Buñuel

David Michael Levin impulsa la crítica filosófica del predominio del ojo con las siguientes palabras: "Creo que es conveniente desafiar la hegemonía de la vista, el ocularcentrismo de nuestra cultura. Y creo que necesitamos examinar de una manera muy crítica el carácter de la vista que actualmente domina nuestro mundo. Necesitamos urgentemente un diagnóstico de la patología psicológica de la visión cotidiana, y un entendimiento crítico de nosotros mismos como seres visionarios”.
Pallasmaa, 2005

Todo parece indicar que necesitamos un análisis crítico del llamado ocularcentrismo actual principalmente por tres razones.
En primer lugar, debemos precavernos de los mecanismos falaces de la presunta evidencia de las imágenes en una época signada por su escandalosa manipulación material y retórica. En segundo término, es preciso revisar el papel de los otros sentidos, sobre todo del tacto y el olfato, funciones largamente soslayadas en nuestra cultura. Pero, al fin también deberemos munirnos de una nueva mirada, menos ingenua, menos autoritaria, más desveladora.
El mundo resplandecerá entonces bajo nuevas luces. Y volverá a inaugurarse.

Urbanización sin ciudad como patología del habitar (I)

Urbanización cerrada cerca de Ezeiza, Argentina

En las últimas décadas se han acelerado las formas de urbanización extensiva, dispersa, fragmentada, segregadora y atomizadora. Esa es la urbanización sin ciudad que no sólo se da en los entornos periféricos de la ciudad, sino que también afecta a la ciudad compacta con zonas marginales, enclaves elitistas, rupturas del tejido físico por medio de infraestructuras, murallas físicas y simbólicas.

Jordi Borja, 2016
Desde que se confunde una ciudad con un agregado relativamente denso de construcciones, esta falaz cosificación resulta en operaciones consecuentes de urbanización extensiva.
Esto quiere decir: si sustituimos la realidad humana de la ciudad por la cosificación del puro espacio construido, una urbanización es un proceso de pura expansión de la construcción sobre la tierra esquilmada a título de solar vacante.

Por eso es que se trata de una urbanización extensiva sin ciudad resultante.

Apuntes de viaje (VI) La virtud perdida de la repetición


San Marco, Venecia, 2017

Gran parte de nuestra insatisfacción con la arquitectura contemporánea la adjudicamos a la repetición banal de elementos casi insignificantes que dan lugar al mayor de los aburrimientos.
Pero en las Procuratie de la Piazza San Marco, en Venecia, la repetición, frenética y firme, inclemente y graciosa, obstinada y elegante nos abofetea el juicio. El problema, en verdad, no es la repetición de los elementos, sino en la constitución formal de aquello que se repite. Me gusta sospechar que existe una regla oculta, arcaica y rigurosa en la cantidad y cadencia de los pasos que se dan de pilar a pilar, en la sagaz proporción de las alturas, en la nobleza y generosidad de las profundidades perspectivas que se abren a la marcha calma.
Todo esto está a la vista, sólo que se escabulle tras el velo de nuestra propia ignorancia.

El discreto encanto del establecimiento gastronómico

William Glackens (1870–1938) En lo de Mouquin (1905)

Hay en el origen de toda propuesta gastronómica un hondo gesto humano solidario: confortar al visitante con atención, alimento, bebida y alojamiento.
Claro que este ademán fundamental se reviste de diferentes fisonomías según las condiciones sociales e históricas. Son los valores connotados los que dominan la escena.
Nuestro actual estadio civilizatorio tiende a explotar las connotaciones burguesas como si se tratase de las formas dominantes del decoro. Así, se desliza, de modo aleve, del decoro a la elegancia y de allí a la exclusión.

Pero cabe pensar y ansiar que haya alternativas en el futuro y que se recobre, más temprano que tarde, la profunda denotación antropológica de origen para informar a un decoro post burgués.

El confort como valor (IV)

Lilly Reich (1885-1947) y Ludwig Mies van der Rohe (1886 – 1969) Silla Brno (1929)

Existe un tercer y superior estrato en la naturaleza compleja del confort.
Se trata del estatuto de la representación. El confort constituye un signo, esto es, un contenido evocado y hecho presente a la conciencia humana mediante formas significantes de variada constitución. Hay ideas, ilusiones, deseos, fantasmas, reflejos vagos, entrevisiones, y otros modos de representar y anticipar en la conciencia el confort que constituyen constructos históricos sociales.

Estos constructos son elaboraciones contingentes y revisables, fruto de ciertas circunstancias socioculturales y están sujetas tanto a procesos de revisión crítica conceptual así como a la verificación concreta en la vida de los cuerpos que la experimentan.

La vivificación de los lugares ancilares

Corredor en una escuela noruega

Un buen y servicial pasillo es uno bien iluminado, de geometría simple, generoso en amplitud y despejado de todo obstáculo para el desplazamiento. También resulta ser algo triste, para qué negarlo.
Por eso es un gesto de generosidad arquitectónica superar la condición ancilar del pasillo previendo lugares para la vida humana: zonas de interacción, de intercambio, de detenimiento.
Para que andar sea algo más interesante que simplemente circular.


El confort como valor (III)

 Delphin Enjolras (1857–1945) Contemplación (s/f)

Existe una característica específicamente humana que afecta constitucionalmente al confort.
Cuando tratamos del confort humano nos situamos en un mundo de posibilidades, proyectos, construcciones y transformaciones constantes. Mientras que el resto de los seres vivos se conforman con padecer su ambiente, el ser humano produce una antroposfera, un mundo posible, construido y continuamente modificado, sin que alcance a ser del todo un puro artefacto.

Se habita entonces un mundo situado entre dos luces o condiciones: posibles y necesarias. Esta constitución antroposférica del mundo es una determinación estructural del ambiente habitado por el hombre. Concomitantemente, así se determina un estrato propiamente estructural del confort. Se trata de un estado posible, proyectado, construido y transformado de modo constante.

Aisthesis arquitectónica con el concurso de Juhani Pallasmaa (VI)


Ergy Landau (1896-1967)

La invención de la representación en perspectiva hizo del ojo el punto central del mundo perceptivo, así como del concepto del yo. La propia representación en perspectiva se convirtió en una forma simbólica que no sólo describe, sino que también condiciona la percepción.
Pallasmaa, 2005

La perspectiva hace evidente y a la vez cuestionable la centralidad del cuerpo en el mundo perceptivo.
Son, en efecto, dos las operaciones que permiten descubrir tal centralidad. La primera es una metódica proyección geométrica según un dispositivo disciplinador de la mirada. La segunda resulta de la operación de producción de la propia perspectiva. Sólo cuando estamos en condiciones cognoscitivas de realizar tales operaciones geométricas podemos verificar la extrañeza resultante: allí, en lo lejano del horizonte se sitúa un punto que corresponde a nuestra presencia necesaria en el paisaje constituido precisamente por la referencia de un aquí.
El ojo vuelve evidente lo que al cuerpo le resultaba meramente un hábito apenas obvio y aproblemático.

¿Y si?

Georgios Jakobides (1853- 1932) Los primeros pasos (1892)


Se nos hace creer que la buena vida es acaso un infrecuente privilegio de unos pocos, quienes, por otra parte, se dejan ver poco.
¿Qué pasaría si empezáramos a creer en serio que la buena vida es algo accesible, cotidiano y omnipresente?
Podría suceder que, animados por tal creencia, nos sumiéramos plácida y abandonadamente en la conformidad con nuestras actuales condiciones efectivas de vida. Para algunos, esto no sería otra cosa que ocupar una zona de confort.
Pero también podría suceder que, esclarecidos, pudiéramos lanzarnos a procurarnos una vida plena en el convencimiento que la tenemos a la mano, en las dimensiones ordinarias de nuestra existencia y, definitivamente, no es sino un derecho de todos sin excepción, pero que a cada uno le cabe una peculiar y propia figura que construye día a día.

Entonces, la buena vida no sería ya cosa de consumo, sino de producción.

Apuntes de viaje (V) La barroca frontera entre la arquitectura y la escultura


Francesco Borromini Cúpula de Sant’Ivo alla Sapienza

Acaso se pudiera contar una historia que comenzase con el consabido Había una vez.
Había una vez un par de escultores plenos de pasión y furor creativo en un lugar y una época especialmente receptiva a tales virtudes: Roma en el siglo XVII. Sus nombres, Gianlorenzo Bernini y Francesco Borromini. Ambos se aplicaron con tanto ahínco a la experimentación con las formas legadas por la tradición que no hesitaron en incursionar en la arquitectura. Tanto laboraron las masas construidas, tanto imaginaron arriesgadas combinaciones de diseños, que alcanzaron un muy competente dominio sobre el lugar vacante, sobre el vacío. Y descubrieron que tal vacío cobraba forma y resultaba agradable no sólo a los sentidos, sino también ardoroso al corazón e inquietante al entendimiento.
Bajo la abismada cúpula de Sant’Ivo alla Sapienza, en un elocuente silencio y con el concurso cómplice de la luz, un pletórico vacío con forma ha tenido, para siempre, lugar.

El confort como valor (II)

Adolph Artz (1837- 1890) En lo de la abuela (1883)

En principio, el confort es un valor de naturaleza ambiental, esto es, afecta la constitución del sujeto en tanto ser vivo.
Estar vivo implica constituir una relación equilibrada y dinámica entre una entidad biológica y el conjunto total de circunstancias que hacen posible su desarrollo y su eventual reproducción. Por ello, el confort comienza por constituir un valor sustentado en la calidad de la supervivencia y su desarrollo espaciotemporal.

Este carácter ambiental supone un primer estrato —que podríamos caracterizar como infraestructural— de la naturaleza compleja del confort

Duplicaciones y redundancias

Ventanas toledanas

La ideología del Existenzminimum nos impide percibir algunas ventajas de ciertas duplicaciones y redundancias.
Es cierto que para acceder a una habitación suele bastar una puerta. Pero la sucesión de dos genera un lugar de esclusa que puede resultar adecuado.
También es cierto que para ventilar un aposento suele bastar una ventana. Pero la superposición de dos supone la interposición de un lugar umbral interesante.
Es más comúnmente aceptado que un cielorraso suspendido puede reduplicar con cierta ventaja el remate superior de una estancia. Pero están en completo desuso los antiguos edículos, que conformaban ámbitos-dentro-de-ámbitos.

En una arquitectura que se desembarace de la menesterosidad cabe considerar el valor de ciertas duplicaciones.